Documentación que se puede demostrar

Un documento firmado no termina cuando el último firmante hace clic. Termina la próxima vez que alguien pregunta si ese archivo es el que se cerró — un cliente, un auditor, un expediente judicial, o el mismo equipo un año después.

La mayoría de las herramientas de firma se detienen en la recolección. Eso alcanza para un acuerdo informal. No alcanza cuando el archivo viaja, se reenvía y se archiva fuera de la plataforma.

Sigil está hecho para ese segundo momento. Se envía un PDF, se reúnen firmas, se sella el archivo terminado y queda un camino para verificarlo: un enlace público, o subir el documento. Se compara lo que tenés en la mano con lo que quedó al completar.

Eso cubre contratos puntuales, el mismo PDF a muchas personas, emisiones personalizadas y recibos de sueldo con conforme o disconforme. El firmante no necesita cuenta. Quien envía necesita, después, no pelearse con versiones.

Cuando el documento es un paso dentro de un trámite, Praxis lleva el expediente entre áreas. Sigil sella lo que tiene que quedar firmado. Se pueden usar por separado.

Si esto se parece a un problema que tenés, escribinos.